viernes, 31 de enero de 2014

LO QUE REALMENTE SIGNIFICA SER ALGUIEN EN LA VIDA.


Siempre que emprendemos un proyecto de vida o decidimos hacer algo productivo para nuestras vidas siempre lo hacemos con miras a ser alguien en la vida. Por eso siempre que vemos a alguien que se esfuerza  día a día por conseguir una meta decimos que “está luchando por ser alguien en la vida”. Muchos de nosotros cuando decidimos desempeñar una labor o estudio lo hacemos con la motivación de que nuestra recompensa será ser alguien en la vida, pero alguna vez se han preguntado ¿que significa ser alguien en la vida?.... a  lo mejor si y nuestra respuesta siempre se enmarca en la respuesta de todo el mundo, es decir, desempeñar un oficio interesante, tener buenos ingresos, vivir en un sector destacado de la ciudad, tener una buena formación académica o profesional entre muchas otras cosas.
Ya definimos que significa qué es ser alguien en la vida desde la perspectiva de la gran mayoría, y en realidad esto puede ser cierto, sobre todo cuando lo escuchamos de las personas que se preocupan por nosotros y nos exhortan a ser alguien en la vida, pero…. ¿en realidad esto es lo que realmente significa ser alguien en la vida? Cuando me hice esta pregunta me di cuenta que en realidad para muchos ser alguien en la vida ni siquiera es tener una buena formación académica o profesional, vivir en un sector destacado de la ciudad o incluso tener una calidad de vida, pues ser alguien en la vida es simple y sencillamente tener altos ingresos y ser reconocido por los demás. Cuando nuestros padres nos mandaban al colegio a lo mejor no buscaban que fuésemos alguien en la vida sino que buscaban que con nuestra formación académica aparáramos a un buen cargo de trabajo para obtener unos mayores ingresos y así poder mejorar la situación económica de la familia.
Estas cosas se pueden sustentar en la practica pues todos algunas vez conocemos personas muy destacadas y acaudaladas que caen en delitos como el fraude y el soborno, y pesar de esto se consideran que lograron ser alguien en la vida, quizá mas que una persona no tan acaudalada y poco reconocida que hace las cosas honradamente. En algunos casos nosotros tenemos logros grandes en nuestra vida producto de nuestro esfuerzo y a la ayuda de personas que siempre nos apoyan y que a lo mejor no tienen o nunca tendrán logros tan grandes o similares a los nuestros  entonces, siguiendo la idea sobre lo que para muchos significa ser alguien en la vida ¿podríamos decir que nosotros sí somos alguien en la vida y quienes nos apoyaron no, por no tener logros similares a los nuestros? A partir de aquí definiremos que es ser alguien en la vida.
Ser alguien en la vida no es tener altos ingresos, ser reconocido por muchos, ser consultado por todos, vivir en los mejores sectores de la ciudad o tener lujos para conquistar a esa persona que nos parecía imposible. Ser alguien en la vida es ser alguien capaz de resistir a las dificultades, ver cosas valiosas donde realmente se encuentran, sentirse motivado y agradecido por lo mucho o poco que se tiene, tratar a los demás como se desea ser tratado, ser el pilar de muchos actuando sin egoísmo cuando nos necesitan y dar siempre lo mejor de nosotros y no lo que nos sobre, pues cuando hacemos esto de corazón ¿no deberíamos de sentirnos alguien en la vida? En estos momentos se que somos el pilar de muchos que nos necesitan y que siempre nos van a valorar sin importar lo que tenemos, ya que nosotros somos alguien en la vida para ellos y por tal motivo hay que dar siempre lo mejor sin esperar nada a cambio.
El mensaje no consiste en ser conformistas o mediocres, sino a ser agradecidos y a valorarnos a nosotros mismos y a los demás. Sin importar el rumbo de nuestras vidas y con el simple hecho de actuar correctamente con los demás y darles un motivo para vivir estamos siendo realmente alguien en la vida.

viernes, 24 de enero de 2014

Saber elegir
 Un adolescente, a punto de terminar sus estudios de preparatoria, se encontraba preocupado y nervioso debido a que se acercaba el momento de tomar una importante decisión: qué carrera estudiar.

Tratando de aclarar sus pensamientos, se acercó a uno de sus maestros y le planteó su gran duda.

El maestro lo escuchó decir: ’Sé qué es lo que me gusta, pero la verdad, eso... no deja dinero y, lo que sí es negocio... es algo que no me gusta, aunque creo que lo puedo hacer bien y ser exitoso. ¿Qué me conviene hacer?’

El maestro le aclaró que nadie podía tomar una decisión en su lugar, que era él y solamente él quien tenía que decidir.

Dijo el maestro: ’Lo único que puedo hacer es ayudarte a que reflexiones y hagas tu análisis, a fin de que una vez que tengas claros tus objetivos, pongas en la balanza los pros y los contras de cada situación. Pero en última instancia, la decisión es tuya.’

La toma de decisiones constituye una parte importante en la vida de todo ser humano. Diariamente, a veces casi sin sentirlo, la gente toma una gran cantidad de decisiones, desde cosas tan sencillas como qué ropa se va a poner, hasta cosas tan complejas como la decisión a la que tenía que llegar el joven en el proceso de elegir una carrera.

Una decisión, a fin de cuentas, es una elección entre varias posibilidades. Si no se tiene oportunidad de elegir entre distintas alternativas u opciones, entonces, no hay decisión.

Si sólo hay un camino y existe la necesidad de tomarlo, entonces no se está decidiendo. Decidir, consecuentemente, lleva a la persona a hacer uso de su libertad para:
*Sentir
*Razonar
*Comparar
*Analizar
*Evaluar
*Prever
*Elegir

Decidir es renunciar. Paradójicamente, así como toda decisión lleva a elegir, también implica una renuncia.

Si alguien decide gastar su dinero en comprar un televisor, eligió tenerlo, pero a la vez, renunció a conservar el dinero. Si un joven decide estudiar medicina, optó por seguir un camino, pero a la vez, renuncia a estudiar ingeniería, leyes, o cualquier carrera o especialidad, al menos por el momento.

Una de las más grandes decisiones, a la que la mayoría de los seres humanos se enfrenta, por lo general en la juventud (cuando no se tiene una gran experiencia acumulada, pero a la vez se cuenta con energía, entusiasmo y una cierta dosis de idealismo), es la elección de pareja:
* Elegir con quién casarse y unir su vida para siempre.
* Decidir con quién se trabajará hombro con hombro en construir un futuro, integrar una nueva familia y forjar una mutua felicidad...

Sin lugar a dudas es una decisión trascendente y de gran importancia, porque de ello depende en gran parte el futuro de esas parejas, su felicidad.

Esa decisión tan importante tiene, desde luego, todas las características propias de cualquier decisión:
* Es una elección, implica hacer uso de la libertad para seleccionar una y sólo una de entre varias posibles acciones.
* A la vez, implica una renuncia, una vez que se elige a la pareja y se comprometen en matrimonio.
* Se hace una decisión de por vida.
* Se renuncia a una relación de pareja con todas las demás personas con las cuales se pudo establecer un posible compromiso.

Como en esa decisión uno no se puede dar el lujo de cometer errores, pues si los hubiera, sus consecuencias podrían ser muy graves, bien vale la pena detenerse un poco, invertir tiempo y preparación, para asegurarse de que el proceso que lleve a culminar en esa decisión se realice de la mejor manera.

Todo proceso de decisión debe iniciar con el establecimiento claro de un objetivo. Si la decisión está enfocada a comprar algo, por ejemplo un automóvil, se tiene que definir con claridad qué es lo que se quiere lograr con ese automóvil. Puesto que el auto no es un fin en sí mismo, sino un medio: puede servir para transportar a una sola persona, pero también puede ser un medio para transportar a toda una familia, o llevar mercancía, o hasta para que los demás se fijen en su conductor (para presumir, sentirse importante o para proyectar cierta imagen).

Sea cual sea el objetivo, es necesario definirlo con claridad, pues dependiendo de ese objetivo, puede variar diametralmente el tipo de elección que se realizará.

Obviamente, en la decisión para elegir pareja, tiene que clarificarse perfectamente el objetivo y poder responder con precisión a la pregunta: ’¿para qué quiero casarme?’

Desde luego, una respuesta que la mayoría de la gente daría a esa pregunta sería: ’para ser feliz’. Sin embargo, es necesario ir más al detalle y clarificar qué es lo que entendemos por ser feliz.

El solo hecho de tener claridad en esto, permite lograr un gran avance en el proceso de la decisión, porque da un claro sentido de dirección.

A diferencia de otras decisiones, la elección de pareja debe ser tomada por dos personas, quienes deben elegirse mutuamente. Por consiguiente, el objetivo de ambos debe coincidir.

El concepto de felicidad de ambos, si bien no tiene que ser exactamente igual en todo, debe coincidir por lo menos en su aspecto básico, pues debe llevar a ambos a buscar la felicidad en la misma dirección.

Por eso, aún cuando cada persona debe fijar individualmente su objetivo, las parejas deben darse tiempo y oportunidad de compartir, comparar y confrontar sus respectivos objetivos, para descubrir si hay coincidencias en lo básico, o bien, darse cuenta a tiempo, de que están buscando objetivos opuestos, por lo cual esa relación tiene altas probabilidades de fracasar.

Una vez definido el objetivo, se debe establecer requisitos.
Volviendo al ejemplo del automóvil, una vez que se decidió qué se quiere lograr a través de la compra de un auto, se establece los requerimientos básicos que se quisiera que tenga dicho automóvil: cilindraje, precio, color, diseño, etc.

En la elección de pareja también se debe establecer las características básicas consideradas valiosas, e inclusive indispensables en la persona con quien se quiere construir un futuro: carácter, educación, creencias, intereses, gustos, atractivo físico y muchas cosas más.

Sin embargo, no se puede todo, por eso es importante definir cuáles son las características realmente importantes, vitales, de las cuales no se podría prescindir para lograr con esa persona el proyecto de vida en común.

Esto lleva a una mayor claridad en la que se concreta ideas como: ’No pido que sea una belleza, pero sí es importantísimo para mí que resulte atractivo o atractiva, que crea en el matrimonio de por vida, que tenga sensibilidad, que comparta mis creencias religiosas...’

Cuando se tiene claridad en ese sentido, es difícil creer en un enamoramiento caprichoso, pues cuando se comienza a tratar a una persona que no llena las expectativas que se ha definido como básicas, no se dejará que la relación prospere.

Por el contrario, cuando no hay claridad en cuanto a lo que se quiere, se corre el riesgo de encontrar alguien que atrae físicamente y que ’¡me hizo caso!’, dejándose llevar por ese atractivo, sin detenerse siquiera a analizar si los objetivos de esa persona coinciden con los propios...

¿Y el romanticismo dónde queda?

Cuando una pareja encuentra coincidencia de objetivos, intereses y valores, y con el trato descubre muchos aspectos valiosos, nace la ternura, el afecto, el deseo de compartir y soñar juntos, buscar el bien de la otra persona, el querer hacerse felices mutuamente.

Como dice Carlos Cuauhtémoc Sánchez, autor de ’Juventud en Éxtasis’: Busca como pareja a aquella persona ’que si fuera de tu mismo sexo, sería tu mejor amigo’.

En pocas palabras, olvidándote momentáneamente del atractivo físico, busca en esa persona todas las características que la harían tu mejor amigo o amiga y para lograrlo, resultan ser de gran ayuda la clarificación de objetivos y el establecimiento de requisitos vitales.

martes, 14 de enero de 2014

 Aprender a valorar la vida, la felicidad

Que es la felicidad? la cosa cambia dependiendo de cada persona, para algunos la felicidad es tener novia, para otros tener amigos, para otros tener dinero, para otros tener respeto de los demás, para otros ser popular, para otros la felicidad va mas haya de lo superficial, ser el mejor en un ramo, crear conciencia, etc.

Pero de donde viene la felicidad, a veces las personas la encuentran en cosas materiales, algunas veces la podemos encontrar en cosas insignificantes, como la sonrisa de un niño, un amanecer, las nubes del cielo, o cualquier cosa que se te ocurra. 

Hay gente que es infeliz y lo primero que se les viene a la cabeza es desprenderse de sus problemas, como? muriendo, creen que muriendo su sufrimiento acabara, pero la verdad es que nadie sabe si despues de la vida hay otra, o hay un infierno o paraíso, o reencarnas, o si te suicidas quedas por la eternidad en el limbo.............
La felicidad misma viene de lo mas pequeño y debemos de aprender a disfrutarla desde lo mas básico, debemos estar felices por el simple hecho de estar vivos, que si "la vida es una porquería" solo por estar vivo puedes luchar para mejorarla si no te gusta, matándote no solucionaras nada.

Aprender a valorar tu vida es lo mas básico para empezar a ser feliz, todas las cosas materiales o trascendentales que quieras obtener no podrás alcanzarlas si no tienes lo mas básico.

REFLEXIÓN PERSONAL:
En la vida no todo es felicidad,siempre va a ver algún obstáculo que hay
que saber enfrentarlo.Así es la vida hay que vivirla con nuestras familias
por que no todo es dinero ni fama .

sábado, 14 de diciembre de 2013

 El valor de la amistad
La amistad es un vínculo que nos proporciona la posibilidad de compartir experiencias, conocimientos e incluso medios económicos. Los lazos de amistad se potencia recíprocamente y  no puede existir por separado. La realidad de la amistad es dual. Implica  la existencia de al menos dos personas. La amistad necesita a un interlocutor para compartir, crecer mutuamente y descubrir (se) en él sus  valores y también sus deficiencias.
 
El buen amigo no anula al otro sino que lo potencia, es su compañero y un facilitador de sus muchas posibilidades. Sufre cuando tu sufres y se alegra cuando tu te alegras. No es envidioso, ni prepotente ni se aprovecha de ti
 
La amistad se basa en la mutua confianza, donde el objetivo es ayudar al otro consecuentemente así mismo.
 
La amistad no se impone, ni se programa, como todo en la vida requiere de un esfuerzo para conseguirlo y lo más importante es poner los medios para lograrlo y mantenerlo.
 
La amistad se muestra en los momentos felices: el nacimiento de un hijo, la celebración de un ascenso laboral, la inauguración de una casa. En otras ocasiones la amistad se concretiza en una llamada telefónica para pedir un consejo o compartir un proyecto o intercambiar ideas políticas, religiosas o de la propia existencia, o simplemente por esa sensación que tenemos de que existe una persona, aunque sea a cientos de Km., a la que podemos recurrir solamente para hablar y saludarla.
 
En todas las situaciones, tanto buenas como en los momentos difíciles aparece nuestro amigo al que podemos recurrir y dejarnos aconsejar, descargar, llorar, reír  y escuchar. De una u otra forma comunicarnos con él.
 
La amistad es una relación entre iguales con alguna característica en común. Por eso los profesores, los padres, los jefes no pueden ser amigos de sus alumnos, de sus hijos o de sus empleados.
 
La amistad no se centra en las cualidades del otro sino más bien en su propia esencia: cómo es como persona, qué cualidades tiene, qué sentimientos provoca.
 
La amistad no origina simpatía hacia la persona sino empatía: capacidad para comprender y para compartir alegrías y tristezas.
 
Cuando un amigo nos relata sus confidencias, lo dice según su criterio, y la amistad requiere corregir los errores subjetivos, para poder aprender la objetividad de los hechos.
 
El amigo es una persona que lo sabe todo de ti y te quiere tal eres.
LA AMISTAD abarca la lealtad y confidencialidad. Lograr la sinceridad mutua.
 
Los amigos son aquellas personas que en los momentos difíciles esta contigo. La distinción para verdaderos y falsos amigos es la presencia común en los buenos momentos y la sola ayuda de los verdaderos en los malos.
 
En la amistad buscamos la ayuda incondicional, nos apoyamos con los amigos para pasar mejor las tristezas, duplicar las alegrías y dividir las angustias por la mitad.
 
Un proverbio sobre la amistad en el que estoy de acuerdo es el siguiente: “El que busca un amigo sin defectos se queda sin amigos”.
 
A un amigo lo llamas cuando estás pasando por una situación insegura para que nos aconseje según su parecer, le pedimos su opinión,  para que luego nosotros elijamos nuestro propio criterio, sin que eso perjudique nuestra relación.
 
Existen diferencias en la relación de Amistad con la relación del Amor. Diferencias entre los amigos de los conocidos.
 
La amistad sincera es recíproca, ambas personas enriquecen esa relación, creciendo  y aprendiendo de ella.
 
La sinceridad, la generosidad, la comprensión, el afecto mutuo son pilares sobre los que se construye una mistad que va consolidando con el tiempo. Esto hace falta para  lograr una amistad sana y constructiva.
 
Por eso en el refrán “Amistad por interés, no dura porque no lo es”  Amistades de conveniencia,  en las que ciertas personas se  acercan a quien les puede dar prestigio, y hay otras de verdad en que importa el fortalecimiento del amigo.
 
En la sociedad actual impera el materialismo al mismo tiempo que es  pragmática, prevalece entre la gente el sentimiento de la amistad.
 
La amistad exige el fiel sentimiento de la sinceridad, la comunicación sin trampas ni exigencias, la entrega mutua sin egoísmo, la preocupación por el otro, la confianza sin límites, la paciencia, el respeto a las ideas, aceptar la  forma de vida del amigo, la confianza sin limites, el saber escuchar, saber perdonar, el ser fiel a la amistad aunque este lejos o haya pasado mucho tiempo.
 
En resumen con el amigo existen dos componentes importantes: confiar y compartir desde tus proyectos, problemas, inquietudes, sueños y fracasos. Todo lo anterior se aprende desde la infancia hasta la edad adulta, pasando por el joven-adolescente que en esta etapa su medio social y los apoyos de amistad encuentra una gran liberación en muchas ocasiones en su confusión mental y emocional, su maduración personal depende de su integración en el mundo adulto. Se siente y tiene la imperiosa necesidad de “aliarse”, de relacionarse con otras personas de su condición y edad.
Silvia Navarro Ferragud

martes, 10 de diciembre de 2013

Perdonarnos para poder perdonar 

Si tu relación de pareja está pasando por un mal momento, si las cosas están que se rompen y sientes que es tu culpa… 
No te culpes, no es tu culpa. En todo caso, es de ambos, la relación es cosa de dos. No te castigues más, libérate de la carga de la culpabilidad y perdónate a ti mismo.
Sonríe, tienes una nueva oportunidad de arreglar lo que esté roto, háblalo y lucha por lo que quieres.
 
Toda relación pasa por malos momentos…
En demasiadas ocasiones somos duros con nosotros mismos y nos culpamos de todo lo que sale mal en nuestras relaciones.
Cuando una relación está pasando por malos momentos, nos comemos el coco pensando que “quizás, si hubiésemos hecho esto o eso otro, las cosas serían diferentes”… Nos viene a la cabeza ocasiones en las que podíamos haber actuado mejor, dicho otras cosas y reaccionado de forma diferente… es como si nos echáramos en cara no ser perfectas cuando eso es algo que nadie puede pretender serlo.
Cuando una relación de pareja pasa por dificultades, no es sólo por tu culpa, no te culpes por ello.
¡No es tu culpa! Intentemos dejar los pensamientos negativos a un lado, tratar de ver la vida con mejores ojos, aprender a soltar la cuerda invisible que tenemos con la persona, aprender a olvidar, aprender a perdonar…
El perdón empieza por uno mismo, por perdonarnos para poder perdonar.
Cuando una relación se rompe, una oportunidad surge.
Cuando las cosas van mal siempre nos asusta la posibilidad de quedarnos otra vez solas; es normal, no tiene que ser un problema o un motivo de tristeza para ti, al contrario es una nueva experiencia, una nueva vida que debemos aprender a vivir y así se debe tomar: cerrar un ciclo para empezar por otro.
-No es por ti, es por los dos.El hecho que la relación no funcione no es tu culpa, en todo caso es de las dos partes, pues siempre hay dos personas y cada uno tiene que hablar de sus errores. Por ello, jamás des por finalizada una relación sin antes hablar con tu pareja.
-Antes de romper… ¡habla!
Quizás de todo de lo que te culpas, no es nada más que la falta de comunicación.
Llevar bien una relación de pareja nunca es fácil, pero si tienes ganas salir adelante con tu pareja, empieza por aceptar que somos humanos, por lo tanto estamos llenos de errores y defectos, que nadie tiene la culpa de nada, que sólo hay que aparcar el orgullo, dejar salir el sentido común y hablar. No todo tiene porqué ser tan negativo.
Mira la vida con amor, con esperanza, con un corazón lleno de nuevas ilusiones, que puedes darle la vuelta a tu vida; siempre deja un espacio en ti para que entre la buena predisposición de echarle gana a la vida.
El amor y la continuidad de seguir con la misma persona que escogimos libremente es lo nos debe dar fuerzas para empezar de nuevo.
Cada día es nuevo, y llega con una nueva oportunidad.
No cierres la puerta a la felicidad, cuando hay cariño y respeto todo puede suceder.
Las relaciones rotas no son culpa de una sola persona sino de dos, no te sientas mal y líbrate de esas cadenas… y trata de retener lo que ya tienes en tu vida.
© Autor: Shoshan.
Publicado también en Toda Mujer es Bella, la web de Shoshan para mujeres: Perdonarnos para poder perdonar
¿Es el amor un arte? En tal caso, requiere conocimiento y esfuerzo. ¿O es el amor una sensación placentera, cuya experiencia es una cuestión de azar, algo con lo que uno "tropieza" si tiene suerte?

Todos están sedientos de amor; ven innumerables películas basadas en historias de amor felices y desgraciadas, escuchan centenares de canciones triviales que hablan del amor, y, sin embargo, casi nadie piensa que hay algo que aprender acerca del amor.
Esa peculiar actitud se debe a varios factores que, individualmente o combinados, tienden a sustentarla. Para la mayoría de la gente, el problema del amor consiste fundamentalmente en ser amado, y no en amar, no en la propia capacidad de amar. De ahí que para ellos el problema sea cómo lograr que se los ame, cómo ser dignos de amor.
Para alcanzar ese objetivo, siguen varios caminos. Uno de ellos, utilizado en especial por los hombres, es tener éxito, ser tan poderoso y rico como lo permita el margen social de la propia posición. Otro, usado particularmente por las mujeres, consiste en ser atractivas por medio del cuidado del cuerpo, la ropa, etc. Existen otras formas de hacerse atractivo, que utilizan tanto los hombres como las mujeres, dependiendo de lo que el ambiente social valore más en ese momento y lugar. Muchas de las formas de hacerse querer son iguales a las que se utilizan para alcanzar el éxito, para "ganar amigos e influir sobre la gente".
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PRIMICIAS DE LA CULTURA DE QUITO
  
Fue la primera publicación que apareció en la antigua Presidencia de Quito, y fue editada bajo los auspicios de la Escuela de la Concordia.
Su primera edición circuló el 5 de enero de 1792, y a través de sus páginas se hicieron importantes reflexiones morales y disquisiciones filosóficas, así como recomendaciones y consejos sobre salubridad, higiene, buenas costumbres, etc.
Apareció quincenalmente bajo el espíritu impulsador del Dr. Eugenio Espejo. Las suscripciones se admitieron al precio de real y medio de plata por cada pliego completo, pero los quiteños no respondieron a su publicación y, por el contrario, lo acogieron con frialdad, propiciando inclusive una absurda persecución que se extendió también en contra su autor.
No fue ni revolucionario ni subversivo y solo buscaba el mejoramiento de Quito en lo intelectual y la reactivación de su espíritu adormilado y como resignado a lo peor.
En “Primicias” Espejo emplea un lenguaje rebuscado y elitista que aún hoy no es fácil de interpretar o leer; peor aún debió serlo en esa época y para un pueblo al que el mismo Espejo había reconocido ignorante en su “Discurso” de 1789, cuando dice: “Estamos destituidos de educación. Sería adulación, vil lisonja, llamar a los quiteños ilustrados, sabios, ricos y felices, No lo sois: hablemos con el idioma de la escritura santa; vivimos en la más grosera ignorancia y la miseria más deplorable” (Eugenio de Santa Cruz y Espejo / Primicias de la Cultura de Quito, p. 136).
“Primicias de la Cultura de Quito” fue una “revo­lucionaria novedad en el monótono y encogido vivir de la con­ventual ciudad. Espejo, el acusado de libelista y panfletario, al que "lo habían mandado sacando a Santa Fe" -como debían decir con uno de sus tan pintorescos gerundios las gen­tes quiteñas-, ahora convertido en secretario de la "Sociedad Patriótica", publicaba un papel periódico. Aquello a muchos no satisfizo, y usando el quiteñísimo recurso del rumor maledicente se dieron a socavar el naciente edificio”
Fue por eso que tuvo una trayectoria efímera que solo alcanzó su séptima publicación, que apareció el  jueves 29 de marzo de 1792.